beBartlet incorpora a Carina Mejías como nueva experta de su Círculo de Asesores

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Carina Mejías se incorpora al Círculo de Asesores de beBartlet tras más de treinta años de experiencia en las instituciones, con responsabilidades en el ámbito del turismo o en el ámbito del derecho como procuradora de los tribunales. Ha sido portavoz del Partido Popular y de Ciudadanos en el Parlamento catalán, así como concejal en el Ayuntamiento de Barcelona o diputada en el Congreso de los Diputados. En esta conversación aprendemos con ella a partir de sus experiencias durante todo este tiempo: “Si mejoramos nuestra convivencia, será más fácil llegar a acuerdos”. 

¿Qué aprendizajes destacas de tu paso por las instituciones?

Ser miembro de una institución por elección democrática es un honor, pero también un proceso de aprendizaje constante. Lo más importante que aprendí fue que la democracia es algo muy valioso que debemos cuidar porque no la tenemos garantizada, que recibe constantes amenazas y que debemos defenderla siempre. También aprendí que hay que defender tus valores y no renunciar a tus convicciones, pero hay que desprenderse de tus prejuicios para entender las razones del otro. 

¡Que cunda el ejemplo!

Para alguien liberal como yo, hay que tener presente cuando Mario Vargas Llosa decía que “los liberales somos los únicos que tenemos la certeza de que podemos estar equivocados y que hay otros que pueden tener razón”. Una premisa que te hace tolerante y te aleja de la radicalidad. Además, la política me dio la oportunidad de conocer tanto a las más altas instituciones, como a las personas más comprometidas en causas sociales, que son un ejemplo de humildad, esfuerzo y tesón. Seres excepcionales de los que he aprendido mucho, para la política y… ¡para la vida!

¿Cómo es la política autonómica? 

La vida parlamentaria e institucional requiere de mucho trabajo, horas de estudio o intensas negociaciones… Es un trabajo discreto.  Por eso, a veces, se tiende a pensar que no es muy productiva… Pero, nada más lejos de la realidad. De la política autonómica aprendí la complejidad de los procesos legislativos, la necesidad de conocer bien los sectores sobre los que se aprueban normas o la importancia de trabajar sobre grandes acuerdos para que las iniciativas sean útiles y contribuyan a modernizar y actualizar sectores económicos. 

¿Y la política municipal?

La política local es muy diferente. Tiene un nivel estratégico que permite diseñar nuevos modelos de gestión urbana que no siempre son fáciles de implementar y sobre los que, a veces, hay que hacer mucha pedagogía, pero también es un un espacio que supone estar en contacto permanente con los ciudadanos y estar a su servicio para ofrecerles respuestas más rápidas y efectivas en la resolución de problemas muy concretos. 

También conociste de cerca cómo es la vida del Congreso de los Diputados… 

La política nacional es el ámbito que conozco menos, pero es donde se producen los grandes debates y donde surgen las iniciativas que impulsan los  cambios estratégicos de las políticas públicas, los modelos de gestión o los cambios institucionales. Escuchar y participar de los debates en el Congreso como diputada fue además de un honor, ¡apasionante!

Viviste en primera persona el surgimiento de la “nueva política” al final de la anterior década. 

Ciudadanos hizo un discurso sincero, denunció los abusos y los privilegios sin complejos y ofreció una alternativa política que recuperó la ilusión de muchos catalanes en un contexto de corrupción generalizada. Eso tuvo mucho mérito… Lo hizo con valentía sabiendo que se exponía al rechazo y al señalamiento de sus líderes. Esa valentía obtuvo un gran apoyo,  respeto y reconocimiento social en Cataluña y en el resto de España y nos llevó al triunfo electoral. El salto a la política nacional fue prácticamente por las mismas causas:  la decepción de los grandes partidos, la ausencia de liderazgo y una notable abstención, la necesidad para muchos de una alternativa política… Fue un proceso parecido al que se dió en una parte de la izquierda con Podemos tras el 15M.

¿Qué aporta un perfil como el tuyo en un momento como este?

Serenidad en un mundo tan cambiante y acelerado, además de experiencia, capacidad analítica y visión estratégica. Mis años en política me han proporcionado grandes experiencias que ahora, con la perspectiva del tiempo, me permiten hacer un diagnóstico racional de nuestro entorno y tener cierta visión estratégica de la política y de cuáles pueden ser las políticas públicas más o menos aceptadas en un momento u otro. 

¿Qué deben aprender las empresas de las instituciones?

La colaboración entre las instituciones y el sector privado es esencial para desarrollar el futuro de un país… Sin embargo, para que se me entienda bien, antes me gustaría compartir mi visión: los Gobiernos no crean empleo, favorecen las condiciones para que las empresas lo creen; el Gobierno o las instituciones no producen o  innovan, son las empresas las que lo hacen en condiciones propicias; el Gobierno no investiga, son las empresas las que en colaboración con las universidades y centros de investigación lo hacen… Por eso, en mi opinión, corresponde a las instituciones crear las condiciones, los marcos jurídicos estables y la fiscalidad adecuada, para que esas circunstancias se produzcan y con ellas el progreso y la prosperidad del país. Hay algo que también deben aprender algunas empresas y sus responsables: muchos deberían olvidarse de la presión política para obtener privilegios.

¿Y qué se puede hacer mejor desde las instituciones?

Las instituciones deben acabar con la sobreregulación, no hay que legislarlo todo y reformar permanentemente lo que ya está regulado. Eso solo provoca incertidumbre e inseguridad jurídica. La administración debe proponer marcos estables de regulación. Y otra de las grandes reivindicaciones es la simplificación de procesos y acabar con una burocracia desmedida que lastra la actividad empresarial.

¿Cuáles crees que son los principales retos para las próximas décadas?

Debemos hacer un gran esfuerzo para mejorar la convivencia. Desde esa perspectiva, los acuerdos y los avances resultan siempre más fáciles. Pero en términos sociales y económicos creo que uno de los grandes retos en España es favorecer el empleo juvenil, su acceso a la vivienda, así como todo lo relativo a nuestro clima. Un país no puede permitirse decepcionar a sus jóvenes y debe ofrecer oportunidades de futuro a una nueva generación. Cómo afrontemos los retos climáticos va a ser también determinante para el futuro de nuestros agricultores, los municipios de la España vaciada que necesita alternativas sostenibles para sobrevivir y las energías alternativas que hoy se han situado en el centro del debate político. 

¡Bienvenida!