Alicia Ibarra: “Las empresas pueden aprender mucho del Tercer Sector y viceversa”

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Alicia Ibarra es directora de Alianzas y Movilización Social de beBartlet. Experta en comunicación y campañas, ha sido Responsable de Comunicación en Save the Children donde ha promovido campañas integrales junto a líderes políticos, empresariales y actores clave de la sociedad civil en el ámbito de la educación, las migraciones o la carencia material. Asimismo, ha trabajado en las redacciones de laSexta y Telecinco cubriendo periodos electorales, noticias políticas y sociales, y ha colaborado con Público.es y 20Minutos en temas de Economía y Sociedad. También ha sido Media Manager en Plan International, liderando la comunicación en campañas de igualdad de género, violencia hacia la infancia y brecha digital entre niñas y adolescentes. En beBartlet lidera proyectos transformadores que generan impacto positivo en la sociedad e impulsa alianzas para nuestros clientes corporativos con el Tercer Sector

¿Qué aprendiste de los medios de comunicación?

Solo con un cuarto poder fuerte tendremos una democracia fuerte. El periodismo es la profesión más bonita del mundo, pero también es una de las más duras. Necesitamos unos medios de comunicación independientes y unos profesionales que trabajen en buenas condiciones. He sido afortunada por formar parte de áreas como Economía, Sociedad y Política en medios de ámbito nacional y poder vivir de cerca la entrada de nuevos partidos en el arco parlamentario, el convulso 1-O, los atentados de París y Catalunya, la publicación de los Papeles de Panamá o los numerosos juicios por corrupción de los últimos años. ¡Ha sido una de las experiencias que más he disfrutado en mi vida! 

¿Lo echas de menos?

¡Cada día! Pero se puede hacer periodismo fuera de una redacción: desde cubrir la crisis de menores migrantes en Ceuta cuando trabajé en Save the Children hasta hacer campañas con impacto en la sociedad a través de beBartlet. El trabajo de los gabinetes nutre enormemente a los medios de comunicación, aportando datos e información de calidad que luego ellos verifican, amplían y convierten en reportajes. Todo forma parte del mismo ecosistema. Las empresas y entidades sociales que cuentan con departamentos de comunicación e incidencia de impacto son aquellos que tienen a buenos periodistas y que comprenden el contexto político y social. No podría hacer mi trabajo sin conocer cómo funciona una redacción, cuáles son los ciclos de una ola de actualidad o qué necesita un profesional de la información para considerar un hecho noticiable. 

¿Con qué te quedas de tu paso por el Tercer Sector?

Aprendí a tener una visión integral de la incidencia pública. Muchas de las cosas que sé se las debo a Laura Pérez, impulsora de muchas de las mejores campañas de Greenpeace, y a Susana Hidalgo, periodista consolidada de El País: enviar una nota de prensa, desplegar una pancarta en Gran Vía, mandar propuestas a un líder político, escribir un tweet a un decisor público, contar con un prescriptor de relevancia que apoye tu causa, organizar un encuentro con periodistas, compartir públicamente testimonios reales… La incidencia pública es todo eso, pero solo tiene impacto y sentido cuando forma parte de una campaña integral. La incidencia de una Organización No Gubernamental (ONG) o de cualquier empresa deben compartir la misma lógica y entender mucho el contexto para tener éxito. La ciudadanía premia la coherencia.

¿Con este modelo salió adelante la “Ley Rhodes”?

La aprobación de la conocida como “Ley Rhodes” llegó después de muchos años de trabajo del Tercer Sector, pero sin duda también por el apoyo y la implicación de James Rhodes en las campañas integrales que hicimos desde Save the Children. Para mí, este es un gran ejemplo de incidencia pública: cómo un prescriptor puede visibilizar una causa, interpelar de forma transparente a los decisores públicos en un momento clave para el Gobierno de coalición e impulsar avances junto a las entidades sociales. Hay que tener mucha sensibilidad política y social para tener sentido de la oportunidad. 

¿Cómo definirías la incidencia pública y la comunicación de las empresas españolas respecto a Ucrania?

La comunicación y la incidencia pública deben estar a la cabeza en el proceso de toma de decisiones y no ser el último eslabón de la cadena, como sucede en muchas ocasiones. De esta forma se evitarían muchas crisis reputacionales. Lo hemos visto en la crisis de Ucrania: en la sociedad hemos sido muy críticos con la estrategia de aquellas compañías y ONGs que no se posicionaron ni tomaron medidas en la primera semana de la invasión de Rusia. Saber leer el contexto y anticiparse lo es todo. 

¿Deben las empresas aprender del Tercer Sector? 

Las empresas pueden y deben hacer una incidencia pública más transparente como hace el Tercer Sector, aportando valor a la sociedad en la que operan mientras desarrollan sus objetivos. Esta es la filosofía que desde beBartlet trasladamos a nuestros clientes. Las campañas integrales y las alianzas estratégicas que caracterizan a las Organizaciones No Gubernamentales son perfectamente extrapolables al ámbito empresarial. Las compañías que permanecen aisladas dentro de su propio sector pierden la oportunidad de participar activamente en el debate público y, con ello, la oportunidad de generar complicidades con el resto de la sociedad. 

Alguien se podría preguntar si el Tercer Sector también debe aprender de las empresas…

Hay que romper con muchos miedos e ideas preconcebidas que tienen los unos de los otros. ¡Falta diálogo! Las ONGs deberían abrirse más a las alianzas con empresas que compartan su objeto social. Mi entrada en beBartlet como directora de Alianzas y Movilización Social ha supuesto un desarrollo de proyectos vinculados a las políticas sociales, ampliando los clientes del Tercer Sector a los que asesoramos. Ayudamos a algunas Organizaciones No Gubernamentales a relacionarse con el resto de la sociedad. Y viceversa. Asesoramos a empresas en el desarrollo de sus alianzas sociales. Vivimos en un mundo lleno de brechas, y parte de nuestra función es acabar con ellas. En el siglo XXI sólo serán líderes aquellos que sepan entender y moverse en la complejidad del mundo en el que operan. Y eso se logra escuchando, colaborando y actuando.